BRASILIA, Brasil.- Los jefes del Ejército, la Armada y la Aviación de Brasil renunciaron juntos, un día después de que el presidente, Jair Bolsonaro, anunciara seis cambios en su gabinete, que incluyeron la salida del ministro de Defensa.
La salida de Edson Pujol, jefe del Ejército; Ilques Barbosa Junior, de la Marina; y Antonio Carlos Moretti Bermúdez, de la Fuerza Aérea, ha sido interpretada como respuesta a los gestos de solidaridad que los militares tuvieron con el general Fernando Azevedo e Silva, quien fue destituído como Ministerio de Defensa el lunes, junto con otros cinco de los 23 ministros del Gobierno.
El reemplazo de los comandantes Pujol, Barbosa y Bermudes fue decidido en una reunión en Brasilia “con la presencia del Ministerio de Defensa, Braga Netto, y el ex ministro, Fernando Azevedo”, anunció la cartera en un comunicado.
Ahora, el país más grande de América Latina, ya sacudido por la pandemia, enfrenta una severa crisis entre el presidente y las Fuerzas Armadas.
Bolsonaro echó el lunes a seis ministros. Además de Azevedo e Silva y el titular de Relaciones Exteriores, Ernesto Araújo, hubo cambios en las carteras de Justicia, Casa Civil (Jefatura de Gabinete), Gobierno y en la Abogacía General de la Unión. En total, son siete las modificaciones ya que hace una semana había caído el ministro de Salud, general Eduardo Pazuello.
El ministerio dijo en un comunicado que los jefes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea serán reemplazados, sin dar detalles.
Sus salidas subrayan la escala de la crisis política y de salud pública que afligen a Brasil, que se ha convertido en el epicentro mundial de la pandemia de coronavirus. También revelan un marcado cambio en las relaciones entre Bolsonaro, un ex capitán del Ejército de extrema derecha, y los miembros de carrera de las Fuerzas Armadas que se ha acentuado por su manejo de la pandemia de covid-19.
Desde que asumió el cargo en 2019, Bolsonaro ha colocado a militares en servicio y retirados en todos los niveles de su gobierno, lo que hace temer que la reputación de los miembros de la rama armada se resienta.
La presión de Bolsonaro sobre los altos funcionarios militares para que le exhiban públicamente su apoyo político agrió las relaciones y desencadenó las dramáticas consecuencias conocidas esta semana.
Los altos mandos militares ya estaban descontentos con el papel del ex ministro de Salud Pazuello, un general en activo al que se atribuye la falta de vacunas y el escaso control de la pandemia.
Aunque Bolsonaro viene criticando los confinamientos, sembrado dudas sobre las vacunas y promovido curas “milagrosas” no probadas, el Ejército se ha tomado el brote muy en serio.
En una entrevista esta semana que incrementó las tensiones con Bolsonaro, el principal funcionario de salud del Ejército dijo que la fuerza había logrado mantener las tasas de mortalidad por covid-19 en un 0,13%, muy por debajo del 2,5% entre la población en general.
El militar también abogó por el distanciamiento social, instó al uso de mascarillas y advirtió sobre una posible tercera ola de infecciones. “El Ejército está extremadamente traumatizado por la experiencia con Pazuello y decidió dejar el frente de batalla del gobierno, no solo para preservar al Ejército como una institución estatal, sino también para descartar una alineamiento (con el gobierno)”, dijo Leonardo Barreto, director de Análisis Vectorial. “El Ejército tiene claro que tiene mucho que perder en este proceso”, agregó.
Azevedo e Silva había dicho a sus cercanos que se sentía incómodo en el gobierno y que enfrentaba presiones del presidente para que las Fuerzas Armadas le mostraran una mayor lealtad. “Quería declaraciones públicas de apoyo. Azevedo e Silva se negó”, dijo una persona citada por la agencia Reuters.
Después de su partida, Azevedo e Silva habló con varios magistrados de la Corte Suprema, quienes querían sondearlo sobre el riesgo de amenazas constitucionales a futuro, dijeron las fuentes. Uno de ellos dijo que luego de esas conversaciones, los magistrados salieron convencidos de que los militares evitarían agravar cualquier crisis política. (Reuters)